espejo

Estoy sentada sobre un sillón otomano, mirando mi cuerpo y mi rostro sobre 3 espejos de un vanity antiguo construido en madera robusta, oscura. Hay maquillaje y un alajero con bijou sobre el mueble. El espejo tiene algunas manchas negras sobre el borde, disimuladas torpemente por una foto enganchada del marco. Tengo puesta una falda enorme con encajes, medias blancas. Las piernas sienten el peso de toda la tela que las rodea. Llevo el torso cubierto por un corpiño en los mismos colores crudo y beige que la falda. Me maquillo el rostro con un polvo blanco, volátil, veo por el espejo la nube de polvo que sale de la brocha que paso por mis pómulos. 
En la sala hay otras mujeres vistiéndose, ya maquilladas y peinadas. Dialogo con alguien a quien no le veo el rostro, mantenemos un idea y vuelta fluido pero no sé bien sobre qué hablamos. 
En mis manos sostengo un corset rígido, que observo en detalle. Es una prenda hermosa, sonrió y lo dejo de lado. No voy a poder usarlo, digo en voz alta sin querer. La persona con quién hablaba, me pregunta por qué y respondo que estoy embarazada. Me despierto. 



anómalo

Estoy en mi cama, reclinada sobre muchas almohadas y tengo al bebé durmiendo encima. Respiro profundo y siento su pecho inflarse para luego largar el aire. Nuestra respiración está sincronizada. Lo abrazo entredormida. 
Es el momento en el que me siento más segura, con él dormido encima. Su cabeza queda a la altura de mi mentón y el esfuerzo que requiere oler su pelo es mínimo, lo huelo tanto como se puede. Abro y cierro los ojos. Quiero quedarme así un rato más. 

El pasillo que conecta los espacios íntimos con los comunes tiene la puerta abierta. La habitación en la que estamos también, y por allí entra una luz tenue que apenas alcanza a rozar las paredes.

Abro los ojos y trato de enfocar la mirada, por los cambios de luz noto que algo se acerca. 
Cuando mis ojos se acostumbran al espacio, veo posado en el umbral de la puerta a un gato. Está sentado de frente al cuarto. Parte de su cuerpo se ve oscuro. Abre y cierra sus ojos. Mueve la cola. Me despierto. 

piojos

Estoy sentada en un living antiguo, tengo una falda a cuadros y manicure recién hecha. Siento que el look que tengo es elegante e impecable. Escucho murmullo de gente que habla pero no logro entender la conversación, tampoco me interesa. En el lugar donde estoy hay más personas pero ninguna tiene rostro, es todo relleno. Estiro las manos hacia mi cabeza y me saco un piojo que reviento entre las uñas. Suena una explosión diminuta cuando ejerzo fuerza entre los pulgares. Vuelvo a estirar la mano y tomo otro piojo de mi cabeza. La misma acción se repite hasta que escucho un timbre. Me despierto.