Llego a otro recovecos. Ante mis ojos, una pecera natural con agua turbia y poca iluminación. Dentro de esta pecera hay un hombre, no reconozco su cara, no conozco muchos hombres rubios en la vida que vivo con los ojos abiertos; seguro es alguien que construyó mi inconsciente. Este hombre se mueve en el agua turbia, se despereza, gira sobre su propio eje, es uno con el agua; sus movimientos son ligeros, fluidos, delicados. Los observo detenidamente y el agua, que antes era turbia, ahora brilla. Me despierto.
peceras
El espacio es oscuro y húmedo, las paredes son verduscas, resbaladizas; estoy segura de encontrarme en una cueva submarina aunque nunca haya estado una en la vida real. Camino por sus recovecos llenos de charcos y lo que parecieran ser peceras naturales. Mis pasos hacen eco. Veo gente a lo lejos, detrás de rejas cerradas por llaves. Los conozco? Tal vez no, sin embargo me detengo a ver una mujer con un vestido rojo brillante. Quiero pasar del otro lado pero algo/alguien me lo impide. Me escapo.
